Por teléfono de política hablo con dos Jorges, el Molero y el Quitegui, dos personas que tienen muy poco en común, uno es feliz aprendiendo a ser agricultor y el otro aprendiendo a operar en bolsa, salvo por su enorme inteligencia y que son dos outsiders del pensamiento establecido.
Por eso ando mosca desde que los dos han llegado a la misma conclusión:
el sistema actual nos conduce al desastre
y yo siempre hago caso a la gente que es mas inteligente que yo.
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Y alcancé la felicidad cosiendo unos pantalones de la huerta, escuchando a Wilco en el portátil y oliendo a semilla (un poco pasada) de brócoli morao.
Nunca encontrarás esto en un libro, un poema o algo que aspire a convertirse en digno de ser mencionado más allá de tu blog. Sin embargo, para disgusto de lo que no te leen y de los que no te escuchan o creen que eres demasiado alarmista, es algo mucho más real de toda las palabras vacías irradiadas en los medios.
La felicidad de las cosas concretas y la comunión con LO REAL (agárrense los machos, ciberpersonas, hay vida después de un portátil, un coche y un móvil), aplasta por mayoría infinita (q no absoluta) a las ‘emociones vacías’ de los mandos/ teclados.
Hay otras opciones, son nuestros salvavidas. El problema es que la mayoría de gente va en grandes trasantlánticos que nunca pensaron en hundirse…
Yo no creo que sea más inteligente. Simplemente uso el sentido común. Y sé que hay gente que sabe lo necesario para hacer botes salvavidas muy buenos, chiquitos, pero capaces de resistir la más fuerte tempestad. Por eso aprendo de ellos, porque tal vez, cuando sepa construir mi bote pueda enseñar a los que quieran aprender. ¿O acaso preferirías que te enseñara los planos en 3D en un apple de pantalla de 25”?
Cuanto más aprendo más inútil me parece lo que sabía.
Besos amigo